miércoles, 25 de agosto de 2010
miércoles, 28 de julio de 2010
martes, 4 de mayo de 2010
lunes, 8 de febrero de 2010
jueves, 6 de agosto de 2009
Érase una vez...

-Sí. Cuéntanos un cuento- pidió la mayor de las niñas.
-Érase una vez -empezó el joven- una niña llamada Bertha, la cual era extraordinariamente buena.
El momentáneo interés demostrado por los niños empezó a flaquear; todos los cuentos parecían espantosamente iguales, no importa quién los contara.
-La pequeña Bertha hacía siempre lo que le mandaban, no decía nunca mentiras, iba siempre inmaculadamente limpia, comía budines de leche como si fueran pasteles, aprendía sus lecciones perfectamente y nunca olvidaba las reglas de urbanidad.
-¿Era guapa? -preguntó la mayor de las niñas.
-No tan guapa como ninguno de ustedes -dijo el joven-, pero era horriblemente buena.
Se produjo una ola de reacción a favor del cuento; la palabra horrible en conexión con la bondad resultaba una novedad que se recomendaba a sí misma. Parecía introducir un soplo de verdad ausente en los cuentos de la vida infantil que contaba la tía...